Presupuesto familiar: por dónde empezar si el dinero «se va»
Ni con una tabla de veinte categorías ni con recortes. Con un mes de anotaciones y tres montones. Aquí tienes el orden de los pasos, tablas listas y frases para hablarlo en pareja.
El dinero se va y no sé adónde. Me da apuro preguntar, parece que estoy controlando. Y a fin de mes no entiendo por qué otra vez no queda nada.
La respuesta corta: no empieces por el presupuesto. Un presupuesto es un plan, y no hay nada que planear mientras no se vea cómo se reparte el dinero de verdad. Empieza por observar. El orden completo son cuatro pasos:
- Durante un mes, apuntar cada gasto, sin juzgar y sin ahorrar.
- Al acabar el mes, repartir lo apuntado en tres montones.
- Poner en una lista todo lo que se cobra de forma periódica.
- Mirarlo una vez, con calma y en pareja.
Paso 1. Un mes solo apuntando
El objetivo del mes es ver, no corregir. Por eso las reglas son sencillas:
- Un gasto, una línea: cuánto, en qué y quién. «64, supermercado, Laura». Nada más.
- Apuntar al momento, todavía delante de la caja. Por la noche, de memoria, los gastos pequeños ya no aparecen, y ese «se va» suelen ser justamente ellos.
- Apuntan todos los adultos, cada quien lo suyo. Si una persona lleva las cuentas de las dos, se convierte en contable, y la otra, en alguien que rinde cuentas.
- Redondea. 64 en lugar de 63,85 está bien. La exactitud al céntimo mata la costumbre en una semana.
- No cambies de hábitos. Este mes no hay que renunciar al café: si lo haces, verás una vida de escaparate y no la tuya.
- Si se te pasa un día, no lo reconstruyas. Sigue desde hoy. Unas anotaciones incompletas valen más que unas abandonadas.
Dónde apuntar da igual. Lo que importa es que el sitio sea uno solo para los dos y esté siempre a mano.
La Oficina para la Protección Financiera del Consumidor de EE. UU. ofrece un registro de gastos gratuito con la misma idea: primero anotar todo lo que se gasta y luego ver adónde va el dinero.
Paso 2. Repartir en tres montones
Al cabo de un mes tienes una lista larga. No la dividas en veinte categorías: divídela en tres.
| Montón | Qué entra | A qué pregunta responde |
|---|---|---|
| Lo obligatorio | vivienda, suministros, teléfono e internet, transporte, guardería y colegio, medicinas: todo lo que no se puede saltar | Cuánto hace falta para que el mes simplemente salga |
| La vida | comida, ropa, cafeterías, regalos, ocio, cosas de casa, suscripciones | Cuánto se va en nuestra forma de vivir |
| Las metas | vacaciones, una reforma, una compra grande, un colchón para imprevistos | Para qué queremos juntar dinero |
Habrá líneas dudosas, seguro: ¿la comida es lo obligatorio o la vida? No discutas cuál es la respuesta correcta, porque no la hay. Se acuerda una vez y a partir de ahí va siempre al mismo montón.
Al final salen tres números. Cuánto «debería» haber en cada montón lo decide solo tu familia: no hay norma, y esta página no la va a dar. Pero con tres números ya se puede hablar: el «se va» se convierte en «se va aquí».
Paso 3. Pagos y suscripciones, en una sola lista
El dinero que menos se nota es el que se cobra solo. Abre los movimientos de los últimos meses y apunta todo lo que se repite. Aparte, recuerda lo que llega una vez al año: seguros, impuestos, cuotas.
| Qué | Cuándo | Cómo se paga | Quién lo vigila |
|---|---|---|---|
| Vivienda y suministros | antes del día 10 | a mano | Laura |
| Internet | el 15 | se cobra solo | Diego |
| Móviles, tres líneas | el 1 | se cobra solo | Diego |
| Clase de dibujo | antes del día 5 | a mano | Laura |
| Plataforma de series | el 3 | se cobra solo | Diego |
| Seguro del coche | una vez al año, en marzo | a mano | Diego |
La columna «quién lo vigila» es la principal. Un pago sin responsable es un pago del que uno se acuerda cuando llega el aviso de impago.
Para cada suscripción, tres preguntas: quién la usa, cuándo se usó por última vez y si se seguiría pagando en caso de tener que hacerlo a mano cada mes. Qué hacer con las respuestas lo decide tu familia.
Cómo hablar de dinero sin montar un interrogatorio
La conversación sobre dinero se tuerce cuando suena a inspección. No hay que inspeccionar a nadie: hace falta que los dos vean el panorama.
| Suena a inspección | Suena a asunto de los dos |
|---|---|
| «¿Adónde fue el dinero de la tarjeta?» | «Yo tampoco entiendo adónde se va. ¿Apuntamos un mes, los dos?» |
| «¿Para qué compraste eso?» | «Eso es de nuestro montón de "la vida". ¿Nos alcanza o queremos mover algo?» |
| «Gastas demasiado» | «Mira, en tres montones quedó así. ¿Algo te sorprende?» |
Lo que ayuda:
- Un rato aparte. Veinte minutos una vez al mes, no después de una pelea ni delante de la caja.
- Mirar la lista, no al otro. Se comentan líneas, no personas.
- Dinero libre para cada quien. Acordar una cantidad de la que nadie da explicaciones. Eso quita la sensación de estar bajo vigilancia.
- Una decisión por vez. No «desde el lunes vivimos de otra manera», sino «este mes probamos esto».
Si en casa hay hijos mayorcitos, también se les puede sumar, con su propio dinero. Cómo organizarlo está en la página sobre la paga semanal.
Errores frecuentes
- Empezar por las prohibiciones. Un presupuesto que lo primero que hace es quitar algo se abandona siempre.
- Veinte categorías de golpe. Cuanto más detallada la tabla, antes se deja de rellenar. Los tres montones se pueden afinar después.
- Llevarlo en solitario. Entonces no es un presupuesto familiar, sino una tarea más en tu cabeza, y un motivo más de reproche.
- Olvidar los pagos anuales. El mes en que llegan parece que todo se ha roto. No se ha roto: simplemente no estaban en la lista.
- Juzgar por el primer mes. Un mes es una foto, no una sentencia. No sirve para sacar conclusiones sobre nadie.
- Dejarlo tras una semana sin apuntar. Un hueco no es un fracaso. Sigue desde hoy.
Dónde llevarlo con comodidad
Una libreta o una hoja de cálculo valen, pero tienen un problema: están en manos de una sola persona y no avisan de nada. En Nidalumi cada quien apunta sus gastos desde su móvil, en la app, en la web o en el bot, y todos se suman en un panorama común. Los pagos periódicos y las suscripciones se apuntan una vez y de cada uno llega un aviso. Las metas están ahí mismo, junto a los gastos. La moneda, la que quieras.

Más sobre cómo funciona, en la página presupuesto familiar y pagos.
Preguntas y respuestas
¿Cuánto tiempo hay que apuntar los gastos para entender algo?
Un mes: en ese plazo pasan los sueldos y casi todos los pagos periódicos. Los anuales no entran, así que apúntalos aparte, de memoria y mirando los movimientos.
¿Qué hago si mi pareja no quiere apuntar?
No obligar. Empieza por tus gastos y por la lista común de pagos, que ya es útil por sí sola. Cuando tengas los tres montones, enséñalos como un hallazgo y no como un reproche: mirar una lista es más fácil que contestar preguntas.
¿Hay que apuntar cosas pequeñas como el café o el transporte?
El primer mes, sí, redondeando. Lo pequeño suele ser justamente ese «se va». Después se puede apuntar en una sola línea al día.
¿En cuántas categorías dividir los gastos?
Para empezar bastan tres montones: lo obligatorio, la vida y las metas. Si a los dos meses apetece más detalle, divide un solo montón, el más confuso, y no todos a la vez.
Fuentes
Cómo se hizo esta guía: la escribió Christopher Clark, creador de Nidalumi. Las cifras y los datos sobre salud y dinero se comprobaron con las fuentes citadas en la guía. La actualizamos cuando cambian las recomendaciones.